El siguiente artículo fue publicado por Esteban Carafí, fundador de H&B, para la revista El Despertador de Cádiz. En él se explica alguna de las diferencias entre los inciensos tóxicos y los inciensos naturales y la importancia de tomar consciencia de los riesgos para la salud que pueden acarrear ciertas sustancias y, de este modo, exiguir una mayor calidad a las empresas y un mayor control al estado.

Incienso.
Respirando naturaleza.

Respirando naturaleza

En los últimos años se han ido publicando varios estudios de prestigio sobre los inciensos más comerciales del mercado con resultados realmente impactantes. Desde organizaciones como la OCU en España o universidades como la South China University of Technology y la National Cheng Kung University en Taiwan, con el reconocido científico en el campo de la contaminación atmosférica Ta-Chang Lin a la cabeza, han sacado a la luz el riesgo que conlleva el consumo frecuente de inciensos comerciales de baja calidad. Sus conclusiones pueden parecer alarmantes y parece mentira que ningún gobierno hasta la fecha se haya preocupado en crear una regulación que salvaguarde la salud de los consumidores. No en vano, estos estudios indican que el incienso comercial contiene 60 veces más de benceno, una sustancia química derivada del petróleo altamente tóxica, que el humo de un cigarrillo, al igual que una alta concentración, entre 10 y 20 veces más de lo aconsejable de Formaldehído, un conservante químico que puede causar dolores de cabeza, reacciones inflamatorias, irritaciones, mucosidad o tos. Sin embargo, es necesario mencionar que estos posibles efectos dependerán de la dosis de estas sustancias químicas que contenga el incienso en sí, del tiempo que uno se halle expuesto a ellas, del espacio en el que se utilice, no es lo mismo una habitación de 4m² que una sala amplia y ventilada y, por supuesto, de las propias defensas y del estado de salud personal de cada persona. Ahora bien, este artículo no pretende ahondar en los resultados de estas pruebas científicas sino servirse de ellas para concienciar a las personas que suelen utilizar inciensos, pues hemos de tener en cuenta que todo cuanto respiramos pasa por dos órganos vitales como son los bronquios y los pulmones, por lo que la calidad del aire es de suma importancia para una vida saludable. Así es que no queda si no que prestar una mayor atención al tipo de inciensos que uno consume, sobre todo, si se vive con niños y personas alérgicas en casa.

Al igual que con el resto de productos del mercado que entran en contacto directo con nuestros órganos respiratorios (productos de limpieza, pinturas, barnices, insecticidas, etc...), debemos ser muy cautelosos y poner máxima atencion en la calidad del incienso que consumimos. Hasta hace pocos años, por poner un ejemplo, ningún fabricante de pinturas, se preocupaba por la toxicidad que desprendían sus productos y de como éstos afectaban la salud de las personas. Sin embargo, gracias a estudios como los antes referidos y a la presión social se ha logrado que se creen regulaciones que limiten la concentración de aquellas sustancias tóxicas declaradas por la OMS como altamente peligrosas para la salud. El cambio es inevitable y los consumidores somos cada vez más conscientes de la importancia de consumir productos ecológicos y sostenibles, y éste es el único modo que obliga a las empresas a introducir nuevas variables en las que consideren como un aspecto prioritario la salud de los consumidores.

¿Cómo diferenciar un incienso natural de uno sintético?

Al no existir una regulación que obligue a detallar las sustancias que contiene el incienso, es necesario prestar atención a algunas características que los diferencian. Una de las técnicas más utilizadas en los inciensos sintéticos de baja calidad es el llamado “Dipping” que consiste en sumergir varillas inhodoras de carbón en bidones de aceite sintético de distintos aromas. Esta técnica permite crear un sinfín de fragancias, por lo que las marcas que trabajan estos inciensos suelen tener una variedad muy amplia de aromas, además, contienen fijadores y potenciadores de aroma para que las fragancias no se volatilicen y desprendan mayor olor, por lo que sus varillas pueden oler fuertemente antes de quemarse y, sin embargo, su fragancia suele durar muy poco en el ambiente una vez consumidos. Con los inciensos naturales sucede lo contrario, el olor de las varillas suele ser más suave mientras que las fragancias pueden perdurar en el ambiente incluso varios días. También podemos darnos cuenta por su aspecto, las varillas que se utilizan para el “Dipping” son todas uniformes del color del carbón mientras que el incienso natural suele fabricarse con plantas aromáticas salvajes que abunden en la naturaleza, con resinas de árboles perfumados, especies como la vainilla, la canela o el clavo..., aceites esenciales de diferentes frutos, así como de raíces, flores, hojas o rizomas y una madera aromática pulverizada que se utiliza como base de la fragancia. La mayoría del incienso natural suele estar elaborado a mano ya que su fragancia se volatilizaría si alcanzara una temperatura superior a los 38 grados centrígrados, por lo que su aspecto suele tener formas irregulares y contener trazas de varios ingredientes.

Por último, resaltar que al consumir un incienso natural no sólo estamos protegiendo nuestra salud sino que además nos beneficiamos de todas las propiedades terapéuticas que poseen las plantas y flores utilizadas, ya que cada elemento de la naturaleza tiene su propia vibración y ésta se libera junto a su fragancia. Huelga decir que todos los elementos de la naturaleza tienen vibraciones elevadas que equilibran en nosotros aquellos órganos con los que están relacionados, con lo que se puede elegir un aroma de acuerdo al estado que se desee alcanzar, ya sea para conseguir un profundo estado de relajación, eliminar una emoción de estrés, concentrarse o favorecer y equilibrar un estado espiritual. En la tradición hindú, por ejemplo, el incienso es utilizado para facilitar estados de meditación concretos con aromas determinados para cada chakra, lo que les permite alcanzar experiencias más profundas y beneficiosas. Pero aunque éste no sea nuestro objetivo, nuestra salud nos agradecerá enormemente consumir inciensos naturales.

 

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